¿Te atreves a sentir en lo profundo de tu corazón?…..

Si para recobrar lo recobrado

Tuve que haber perdido lo perdido

Si para conseguir lo conseguido

Tuve que haber soportado lo soportado

 

Si para estar ahora enamorado

Fue menester haber estado herida

Tengo por bien sufrido lo sufrido

Tengo por bien llorado lo llorado

 

Porque después de todo he comprobado

Que no se goza bien de lo gozado

Sino después de haberlo padecido

 

Porque después de todo he comprendido

Que lo que tiene el árbol de florido,

Vive de lo que tiene sepultado”

 

Santa Teresa de Ávila

 

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Es imposible el día de hoy escribir sin seguir sintiendo mil emociones a flor de piel…. me gusta mucho hoy sentirme así porque definitivamente esto no se experimenta todos los días y no quise que pasara el tiempo sin poder plasmar palabras al rededor de esto.

En las entradas anteriores de mi blog he hecho mención de dos experiencias muy importantes que acompañan mi vida en estos momentos, una es #MedX la otra, el ejercicio del espíritu y las dos se unen definitivamente ante la presencia del dolor que por lo menos en cuatro años ha sido una experiencia crónica. 

Hoy después de 4 días de estar en un retiro de espiritualidad Ignaciana bajo la lógica de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola donde lo que impera en definitiva es el silencio y la conexión indiscutible con Dios tengo una necesidad muy grande de hacer contraste sobre lo que siento, lo que pienso y en lo que creo.    Como decía hace algunos momentos, fueron 4 días que en otro momento habían sido 8 y donde pensé que en esta ocasión mi mundo no se movería tanto…. bueno, GRACIAS A DIOS se movió todo lo que necesitaba moverse.   4 días alejada del mundo, del ruido externo, rodeada de árboles, flores, pájaros, naturaleza… hasta unos toros y becerros que andaban por ahí y que increíblemente respetaban el sentido del silencio completo para la oración, tranquilidad completa… eso sí, con un temblor que nos sorprendió estando en un aula del tercer piso del edificio y sintiendo como gelatina ese lugar mientras bajábamos casi 40 personas esas interminables escaleras con 60 peldaños…..  

Este espacio de escritura está pensado para poder fortalecer aquello o aquellos a quien pueda tocar, a veces creo que es bastante pretencioso querer eso, no se si pueda llegar a tanto pero si alguien por casualidad, curiosidad o equivocación llega a leer esto, espero que por lo menos lo más sensible de estas palabras puedan llegar al lugar que cada quien necesite y que ahí hagan lo que corresponda hacer.

Hago esta pequeña introducción porque hablaré de algo que en esta ocasión va más allá de mi “psique”, más allá de lo que la ciencia podría hacerme entender y que por hoy quisiera dejar de ponerle control, cosa que me sale muy bien en mi día a día. 

Estar en silencio es una tarea realmente difícil en estos tiempos donde estamos rodeados de tecnología, estrés, preocupaciones, necesidades sociales, cosas que “llenar” como el estatus del Facebook o las grandes teorías que podrían cambiar al mundo… en fin, la cuestión es que en definitiva hay realmente pocas oportunidades (según nosotros) de ponernos en contacto con nosotros mismos y los que crean en Dios pues con Dios o con quien para ustedes sea “lo más grande”.  

La experiencia de dolor en la mayoría de las ocasiones puede llegar a ser bastante desoladora, independientemente de ser un dolor físico, también lo que duele en el corazón con gran profundidad y que en definitiva es difícil eliminarlo con tratamientos médicos casi siempre es mejor o más sencillo para todos colocarle un buen candado a esa emoción o hacer como que la engañamos con distractores sociales, adicciones o la negación completa.  Es como cuando dicen: “hay, te cortaste… echale unas gotitas de limón, enseguida sanará”,  simplemente así, por encima parece que está sanito, por dentro sigue completamente abierta la herida y tardará el tiempo necesario en sanar, mientras tanto claro que duele…  

Hablo del dolor del corazón y del cuerpo porque creo que a todos nos toca vivir por lo menos una de estas dos experiencias en varios momentos de nuestra existencia, a veces puede estar como paquete que acompaña tu vida, en otras puede ser que una esté y preferirías experimentar la otra.  En mi caso específico las dos han estado juntas y en algunos momentos una lleva a la otra a su experiencia máxima; como ser humano no sólo me asusta el dolor, quizás lo más difícil es la posibilidad de sentirme frágil y entonces no poder cumplir con “todo lo que debo” y por lo tanto, hacer como que nada pasa aún cuando hay ocasiones en que es imposible mantenerte en pie puede llevarte precisamente a ese “ponerle limón y no hacer que sane” aunque en ese momento resultara funcional… sigue completamente abierto por dentro.

Ante la experiencia de dolor, cuando este ya es demasiado agudo, cuando se presenta por mucho tiempo y sobrevienen las crisis, en definitiva algo que he sentido es “soledad completa” sin menos palabras, es inútil pensar que algo lo desaparecerá dentro del mundo físico, realmente he intentado de todo, como dicen por ahí: “hasta me he parado de pestañas” con todo lo que me han recomendado, he intentado, me han ayudado, etc., etc., etc.,…. 

Lo mejor de este post, viene a partir de esto, de ese momento donde las lágrimas brotan desesperadamente y el cuerpo grita que ya no puede más, donde quisieras que el mundo desapareciera y donde también a pesar de estar rodeada de los que amas el dolor sigue ahí, palpitando, diciéndote que está a tu lado, casi riéndose de ti en tus intentos por hacer que se vaya….. ¿Alguna vez han pedido con todo su corazón sentir alivio? ¿Alguna vez le han pedido a Dios que por favor se lleve eso que está ahí, doliendo tanto? o que por lo menos te deje entender por ¿qué está eso ahí contigo?…… Yo cursé todos mis estudios desde la secundaria hasta la universidad en medio de distintas comunidades religiosas, todas me enseñaron cosas en su momento pero no se si alguna vez escuché o quise escuchar que podías pedirle a Dios lo que quisieras con tu corazón y que entonces claro que te escucharía…

En mi primer post de este espacio conté que mi acercamiento a una de estas experiencias sanadoras realmente apareció en medio de una crisis, quizás de las más fuertes de dolor físico que he tenido y donde quieres que todo termine en ese instante (no estaba pensando en morir pero quería ir a la sala de emergencias a que hicieran algo conmigo y que por fin el dolor terminara) eso sucedió hace un año…. En medio de la crisis, tirada en la cama, llorando y con el corazón sintiéndose completamente solo recordé las palabras de uno de mis mejores amigos en este momento de mi vida…. me dijo un día en mi primer experiencia en ejercicios espirituales: “cuando sientas que el dolor es tremendo, recuerda a Jesús cuando estaba en el huerto, con un dolor inmenso en su corazón, padeciendo, pidiendo a su Padre que lo ayudara… con todo su corazón tenía fe en Dios”, la verdad con todo respeto cuando lo escuché dije: “ok ok, gracias por la referencia”, no lo puse en mi inventario de “cosas por hacer en caso de crisis” lo cierto es que por alguna razón se quedó anclado en mi corazón y ese día, en medio de la soledad hice lo que Jaime me había indicado…. sin más ni menos, fue una moción, un movimiento del espíritu que me llevó a pedir con todo mi corazón a Dios que por favor me ayudara, que lo necesitaba, que ya no podía más….. que por favor me diera una señal para saber que todo esto tenía sentido……

Lo siguiente es una historia que aún me envuelve y que ciertamente le da sentido a mis días… en ese momento después de haber llorado más y sentirme completamente perdida,  por alguna razón encontré un mensaje de twitter que hablaba del “dolor crónico”, además decía que venía de Stanford por lo cual dije: “esto debe de ser muy bueno”,  me metí por completo a la nota y encontré a #MedX, no sólo un sueño hecho realidad por la posibilidad de ir a esa universidad, también de inmediato le pasó algo a mi corazón que hizo que siguiera investigando y consiguiera una beca para ir a ese lugar donde jamás imaginé que realmente podría cambiar mi vida.

Yo digo que éstas simplemente son obras de Dios y del buen espíritu, no puedo entenderlo de otra manera… no se ha ido el dolor, sin embargo ha movilizado tantas cosas en mi que no sé si sin él en mi vida también estarían pasando.  Ya en otros escritos había dicho que me encontré  en Stanford a personas maravillosas que llenaron de sentido mi vida, no ahondaré mucho en esos detalles pero si quisiera poder decir un poco de lo mucho que significaron y que sobre todo siguen inspirando en mi: Nicole Estanol, un ángel definitivamente que me acompaña en mi vida, una chica con artritis juvenil que tiene la convicción de poder ayudar a otros a través de un grupo de jovenes que experimentan su misma situación y que a través de las redes sociales han encontrado formas sanas de salir adelante y darle la cara al mundo de la mejor manera; Joe Riffe excelente paramédico que la vida lo llevó a un accidente donde según las estadísticas ese día debió haber muerto, hoy está en la vida con una amputación, sin embargo con una fuerza extraordinaria que demuestra cómo es que uno puede aferrarse a tal grado que el morir podría parecer sólo una opción la cual decidió no tomar; Emily Bradley otra estudiante increíble que enfrenta el reto de vivir con una “enfermedad rara” autoinmune que la mantiene junto con la Artritis viviendo su día a día con la mayor intensidad posible, autora de un blog donde empuja a la investigación sobre estas enfermedades así como alienta a otros a través de su historia y de distintas estrategias para vivir con estas condiciones; Terri Wingham la chica de los grandes ojos azules que te llenan de vida… sobreviviente al cáncer de seno y ahora la fundadora de A Fresh Chapter, todo un programa para aquellos sobrevivientes de cáncer que buscan un reencuentro con la vida y donde las experiencias de voluntariado pueden acercarte a eso… sin duda una labor más que hermosa y sobre todo, llena de vida; por último hablaré de mi gran amigo Michael Seres, creo que pocas personas han tocado mi corazón así, un ser humano increíble que padece Crohn’s Disease (enfermedad de Crohn) y que ha peleado durante años por su vida, por tener una vida en familia normal, con un trabajo respetable y que gracias a Dios (creo yo) encontró un donador de una parte de su estómago, si, una parte de su estómago ha sido trasplantada y aunque eso no ha solucionado la situación completamente, lo cierto es que tiene una fuerza tal que se repuso al trasplante y ahora dedica su vida a su familia y una empresa a favor de la fabricación de aditamentos para hacer más sencilla la vida de aquellos que padecen la misma enfermedad.

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Hay muchos más inspiradores que conocí en #MedX, más luces en medio de mi camino y donde definitivamente veo la luz de la vida con una gran fuerza más allá de los momentos de dificultad que cada uno vive o vivió y que decidieron a su vez transformarlo al servicio a los demás.  Cuando hablo de fe, cuando hablo de experiencias religiosas, no es que haya llegado el viento que soplaba y un milagro apareciera ante mis ojos…. de lo que hablo es de la grandeza de Dios en las personas y de lo que puede transformar a partir de la convicción infinita que cada uno tiene en su propia vida, en lo que pueden hacer con su propia realidad y que seguro está fundada en alguien o algo que les da sentido así como a mi me lo da completamente el experimentar a Dios en ellos.

Katie McCurdie otra grande de #MedX en días previos nos inspiró con una columna de periódico del New York Times donde David Brooks hace una reflexión sobre el sufrimiento en la que hoy estoy muy de acuerdo pues como bien lo dice, todos los que transforman en grandes cosas su vida han experimentado el sufrimiento desde lo más hondo de su corazón y decidieron transformarlo para hacer algo mejor con este mundo, con su paso por el mundo….  En definitiva, conectar con tu dolor, entender el sufrimiento de tu pérdida, de lo que haya acontecido es también la posibilidad de dejar que seas completamente humano, que te humanices a través de ello y por tal razón después logres florecer como bien lo dice Santa Teresa de Ávila en su poema… “Lo que tiene el árbol de florido, vive de lo que tiene sepultado”. 

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Hacer contacto con nosotros mismos, estar en silencio, realmente sentir lo que experimenta el corazón antes de transformarlo en pensamiento puede hacerte muy vulnerable…. los medicamentos están hechos para aliviar el dolor y nos da miedo sentirlo, generalmente de inmediato decidimos tomarlos y eso a la larga puede llevar a un uso desmedido de fármacos que no necesariamente ayudarán.  Hacer contacto contigo y con tu dolor puede darte pistas que nadie más podría darte, volver a reconocer tu cuerpo con todo lo que sí tiene, con todo lo que podría florecer es también una manera de sanar que acompañada con la fe y con los medicamentos seguramente es que dará un excelente resultado.

Una de las preguntas principales que tenía al llegar al retiro era ¿Puedo hablar de fe a pesar de estar completamente metida en los asuntos científicos?, supuse que alguien me la iba a responder y estaba muy ansiosa por ello…. llevando mi pregunta al corazón fui encontrando respuestas en muchas señales durante estos días y eso definitivamente ha sanado gran parte de mi corazón.

Se paciente con todo aquello

que aún no está resuelto en tu corazón…

 

Intenta amar las preguntas por lo que son…..

 

No busques las respuestas

que no pueden darse 

porque no podrías 

vivirlas

 

Y lo importante es

vivir todo.

 

Vive las preguntas ahora,

 

Y entonces, poco a poco, 

te verás un día lejano

viviendo esas respuestas

Rainer María Rilke, “El desafío de la Fe” de John Powell, S.J.

 

La invitación es “A vivir” conectados con sigo mismos, con la convicción de que el corazón jamás va a fallar y para todos los que creen en Dios a seguir creyendo que jamás te soltará de su mano….

 

 

 

 

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Acerca de copingyourpain

Apasionada de la psicología del deporte y de la educación, creo que el mundo siempre es el lugar ideal sobre todo porque está lleno de personas increíbles que buscan transformarlo todos los días a través de su presencia y el bienestar que pueden brindar a los demás. Me encanta querer, bailar, leer, ejercitarme, estar con las personas que amo..... adoro ver crecer a los demás!
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